Código de Aguas
Llovió: ¿qué cambia para un derecho de agua?
El derecho no crece con la lluvia, pero el agua que trae el río sí. Cómo se reparte en los canales, por qué no todos los derechos reciben agua al mismo tiempo y qué se puede esperar en O'Higgins esta temporada.

Después de un octubre récord, una pregunta se repite entre quienes tienen un derecho de agua: si llovió tanto, ¿mi derecho ahora trae más agua? La respuesta corta es que el derecho no crece con la lluvia, pero el agua que trae el río sí. Y de cómo se reparte esa agua depende cuánta llega de verdad a cada predio.
Y octubre todavía no termina. El lunes 26 por la tarde, una tormenta eléctrica volvió a descargar lluvia intensa sobre el oriente de Santiago: la quebrada Honda se desbordó otra vez, 18 días después del aluvión, y hubo casas inundadas en Las Condes y daños en viviendas de La Reina. El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) declaró alerta roja en diez comunas por riesgo de remociones en masa. Fue la historia de la primera entrega repetida: agua que cae de golpe y baja por las quebradas en vez de quedarse en la cuenca.
Esa misma tarde, un tornado golpeó Requínoa, en plena cuenca del Cachapoal. La Dirección Meteorológica de Chile lo clasificó de manera preliminar en la categoría EF2, con vientos estimados de entre 178 y 217 kilómetros por hora, y dañó un colegio y unas 70 viviendas de la villa Los Jardines. En Chile los tornados suelen darse en mayo y junio; este año van seis confirmados, tres de ellos en octubre. Un tornado es viento, no agua, pero viene de la misma primavera inestable.
En la primera entrega de esta serie seguimos el agua desde la nieve hasta el acuífero. Ahora toca seguirla por los canales, hasta la compuerta.
Un derecho es un máximo, no una garantía
Un derecho de aprovechamiento dice cuánta agua puedes sacar como máximo, en litros por segundo, y de qué fuente. Es el techo. Lo que pasa de verdad por tu compuerta depende de lo que traiga el río ese año.
El Código de Aguas lo dice para los derechos de ejercicio permanente: permiten usar el agua en la dotación que corresponda, «salvo que la fuente de abastecimiento no contenga la cantidad suficiente para satisfacerlos en su integridad». En ese caso, el caudal se reparte en partes proporcionales (artículo 17). Dicho simple: si el río trae la mitad de lo que suman todos los derechos, cada titular recibe la mitad del suyo.
Por eso, en un año seco, un derecho de 10 litros por segundo puede entregar bastante menos. Y en un año con nieve y embalses llenos, se acerca más a lo que dice el papel. El título es el mismo en los dos casos.
En el río y en el canal, el agua se reparte en proporción
En la zona central, la mayoría de los regantes no saca el agua directo del río: la recibe por un canal. Donde hay junta de vigilancia, ella administra el río y reparte el agua entre los canales según los derechos de cada uno. Dentro del canal, una asociación de canalistas o una comunidad de aguas la reparte entre sus miembros, muchas veces por acciones: cada acción es una parte del agua que entra al canal, no una cantidad fija.
Ese reparto se ve en terreno en los marcos partidores, unas obras de hormigón que dividen el agua del canal en brazos de distinto ancho. Si el canal trae más, cada brazo lleva más. Si trae menos, cada uno lleva menos, siempre en la misma proporción.

Ilustración: del río al canal y del canal a cada predio, el agua se reparte en proporción.
La ley le da a la junta de vigilancia la tarea de distribuir las aguas del río y, cuando falta, declarar la escasez y fijar medidas de distribución extraordinarias, siempre «con arreglo a los derechos establecidos» (artículo 274). En el Cachapoal, el río está dividido en tres secciones, cada una con su propia junta. En octubre de 2021, en plena sequía, las tres firmaron con la Dirección General de Aguas (DGA) un acuerdo para repartirse el caudal entre secciones según el déficit de cada una, con prioridad para el consumo humano. Es el tipo de regla que pesa mucho en un año malo y casi no se nota en uno bueno.
Permanentes y eventuales: el año en que cuentan unos y otros
Hay una segunda clase de derechos que se entiende mejor en años como este. Los derechos de ejercicio eventual «sólo facultan para usar el agua en las épocas en que el caudal matriz tenga un sobrante después de abastecidos los derechos de ejercicio permanente» (artículo 18). Primero se atiende a los permanentes. Si sobra, recién ahí entran los eventuales, y entre ellos, primero los más antiguos.
En un año seco, un derecho eventual puede pasar la temporada entera sin recibir agua. En un año con el río crecido, puede ser el que marca la diferencia. Dos detalles importan: la ley no permite derechos eventuales sobre aguas de lagos o embalses, y un año bueno no cambia la clase del derecho. Un eventual sigue siendo eventual aunque este año riegue completo.
¿Cómo saber cuál tienes? Lo dice el título: el documento que lo constituye, inscrito en el Conservador de Bienes Raíces, indica si el ejercicio es permanente o eventual, y también si es continuo, discontinuo o alternado, es decir, si se usa todo el día, solo en ciertos períodos o por turnos con otros titulares (artículo 19).
Qué se puede esperar en O'Higgins esta temporada
Las señales son buenas, pero no extraordinarias. El pronóstico de caudales de deshielo de la DGA, con datos al 31 de agosto, dejó los volúmenes de O'Higgins cerca del promedio histórico. Después vino octubre: al 13 de octubre, Convento Viejo estaba al 93 % de su capacidad y el embalse Rapel al 87 %, según el boletín de la DGA. Es una temporada que pinta con menos recortes que las últimas, no una de abundancia sin límites.
Lo que llegue a cada predio lo va a decidir el río y lo va a repartir tu organización. Si quieres saber cuánto va a entregar por acción esta temporada, la fuente es tu junta de vigilancia o tu asociación de canalistas.
Lo que la lluvia no cambia
El caudal inscrito, la clase del derecho, las obras y los antecedentes siguen igual que antes de la lluvia. Tampoco cambian las obligaciones: como contamos en Embalses llenos en 2026: por qué la lluvia no cambia tu derecho, sacar más de lo que dice el título sigue siendo una extracción no autorizada, aunque el canal venga lleno.
Lo que sí cambia es la información. Un año con agua es un buen momento para ver cuánto entrega de verdad tu derecho cuando el río viene bien, y compararlo con los años secos. Ese dato sirve para regar y también para quien piensa comprar o vender, porque en una misma cuenca no rinde igual un derecho permanente que uno eventual.
La próxima entrega de El viaje del agua baja bajo tierra: cómo se recarga un acuífero y por qué tarda años. Si tienes dudas sobre qué dice tu título o cómo se reparte el agua en tu canal, conversa con el equipo de Agroin y lo revisamos contigo.
La foto de portada es una imagen ilustrativa, generada con inteligencia artificial.
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